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Buscando mi propósito…

¿Se han preguntado cuál es su propósito en la vida?

Muchas personas están convencidas que el propósito en la vida es tener dinero y satisfacer las necesidades de los suyos, aclaro que no intentaré decirte que no es una misión pero no lo confundamos con el propósito. Evidentemente toda persona tiene como responsabilidad garantizar una calidad de vida a su familia, y satisfacer todas o la mayoría de de las necesidades que ésta tenga, eso no está en discusión, el problema es que ese no debería ser considerado el proyecto de vida o propósito personal en ningún caso. Cuando te digo que la prioridad no es el dinero ni comprar cosas materiales, los más soñadores dicen: yo vine a progresar, yo vine a dejar huella, todas esas aspiraciones son muy loables y respetables; el gran problema es el orden con el que se desean conseguir las cosas en la mayoría de los casos.

Lo primero que tiene que entender la gente es, que hay que identificar el propósito de tu vida, luego trabajar en base a este. Y no me refiero a la gente que en este momento dirá que las personas que se esfuerzan por conseguir una misión de vida están locos, me refiero a dichos locos que cuando consiguen identificar esa actividad que les apasiona, se dedican a pulirla, a prepararse al respecto, a buscar y digerir información inherente, a convertirla en una obsesión, en una llama que se irradie con facilidad. Porque he comentado en artículos anteriores, lo triste de muchos es que logran objetivos monetarios, empresariales, académicos, amorosos entre otros, pero cuando les mencionas el tema no transmiten ninguna pasión, es decir que están laborando o trabajando en algo por sobrevivir, por pagar cuentas, porque no consiguieron un empleo mejor o el empleo de sus sueños, por frustración o por cualquier razón, pero su conexión con el mundo no es estable desde el punto de vista motivacional.

La persona que consigue su propósito se conoce e identifica fácilmente, se le nota, disfruta lo que hace, se prepara, es capaz de hacer dicha actividad sin remuneración, porque cuando se consigue el gran propósito de nuestras vidas, entendemos que solo debemos ejecutarlo a diario, con dedicación y pasión dado que el reconocimiento, el dinero, lo material llegará luego, el procedimiento es así, no al revés como muchos piensan. Un ejemplo de ello es cuando escuchas a alguien decir: montaré un negocio de belleza (por ejemplo), porque según es muy rentable, pero resulta que esa no es su pasión, y lo que sucederá con el tiempo es, que cuando el negocio tenga un bajón comercial como es natural, la persona se frustre con facilidad, se desanime y por ende desista del negocio; posiblemente lo escuches decir: total, no me gustaba mucho ese negocio. La diferencia con alguien que se arriesga a montar un emprendimiento donde hará lo que disfruta a plenitud hacer, es que irremediablemente triunfará, y no estoy diciendo que le será muy fácil, solo que en los momentos de crisis no se retirará del negocio, se reinventará, buscará opciones, intentará resolver el problema, por una simple razón: es el negocio que le permite y da la oportunidad de hacer lo que le gusta, eso que le pone la sangre a hervir, eso que le saca una sonrisa así sea el peor de los momentos.

La duda que estoy seguro tendrán es, ¿Cómo saber si encontré mi propósito?. Por muy pragmático que hayamos aprendido a ser con el correr del tiempo, es imperativo que les confiese que para identificar nuestra misión de vida es necesario creer en las emociones y las sensaciones, no es lo mismo hacer algo por tener que hacerlo, que hacerlo porque nos guste, la primera es obligación y supervivencia , la segunda es irremediablemente un combustible natural que genera un producto inevitable: disfrute, parece irrisorio y hasta superficial que lo explique de esta manera, pero ¿de qué otra forma podría explicarlo?. Cada vez que nos conseguimos a alguien a quien tenemos mucho tiempo sin ver, y le preguntamos que es de su vida, tener que escuchar: aquí, trabajando, haciendo lo de siempre, con las facturas por pagar, tu sabes la cosa está dura, es tan duro, es tan: no quiero llegar a eso, y aclaro que todos hemos pasado por ello, y la razón es porque no hemos conseguido hacer lo que nos gusta, ya lo dice la frase: encuentra algo que te guste y apasione hacer, y no tendrás que trabajar nunca. A eso me refiero, a evaluar la sensación que experimentas cuando realizar cualquier actividad, pero cuando consigas esa, que no te aburre, que no te molesta, que te alegra, que te motiva, esa actividad que te causa morbo, con la que te obsesionas, que cuando la realizas te deja una enorme satisfacción, a diferencia de la que realizas por tener que hacerlo, en la que te limitas a lo estrictamente necesario, porque la diferencia es notoria con mucha facilidad.

Así que te invito a ser muy impaciente en la búsqueda de tu verdad, de ese plus que le dé a tu vida sentido, ya basta de gente que estudia porque si, que trabaja para pagar deudas, que se reproduce porque la sociedad lo exige, que se casa porque es lo que sigue, que estudia por temor a la opinión del entorno, entre otros; busca tu propósito, cuando lo encuentres lo sabrás, confía en tu instinto y en tu corazón, se siente de forma tangible el mensaje que tu cuerpo y mente envían cuando encuentras algo que te lleva a hervir la sangre en pro de seguir haciéndolo. Trabaja duro, lee mucho, prepárate físicamente, y siempre busca tu misión y ejecútala con obsesión, porque la vida es muy corta como para entregársela al status quo, ese que está lleno de personas que por temor a fracasar le entregan la vida a otro.

Nunca desistas en tu búsqueda, porque vale la pena conseguir nuestro propósito…

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Ingeniero Químico, coach organizacional, profesor universitario, emprendedor, conferencista, deportista.

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