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Reingeniería de la Educación

¿Te parece cierto que la educación cambió o nosotros cambiamos sin ella?
No sé si es una predisposición gubernamental o es que la información viaja tan rápido que no nos hemos percatado que la educación tradicional sigue marcando la pauta en muchos países pero irónicamente los que la dirigen no han denotado que ya los jóvenes no quieren asistir a recibir educación, formación y capacitación tradicional, de esa aburrida, tan tradicional que la motivación por ir a clase es mínima y eso explica la enorme deserción que hay en liceos y universidades alrededor de todo el mundo.
Aquella frase de que la letra entra con sangre, hoy en día es tan macabra que lo único que se me ocurre para mejorarla o matizarla es cambiarle el orden, es mejor decir: la letra entra cuando le pones sangre, eso es distinto porque implica pasión por lo que se hace. Nada tan patético como escuchar a una persona detallarle su perfil profesional a sus estudiantes pero que es incapaz de mantenerlos emocionadamente activos durante una hora, necesitamos que los docentes en la actualidad tengan la capacidad de emocionar a los estudiantes para que éstos se dirijan a sus clases sin presionar, sin pasar lista, sin amenazas de perder calificaciones si no asisten, las clases en su mayoría se han convertido en un espacio aburridor, tedioso porque seguimos viendo cosas tan retrogradas como que en algunas facultades de ingeniería y ciencias en el 2017 los profesores siguen sin permitir el uso de calculadoras modernas y mientras todos en el mundo cargan una computadora con acceso a internet y capacidad de respuesta en tiempo real en forma en sus dispositivos móviles.
El sistema educativo está basado en aprobar una materia y en términos generales una carrera, pero muchos terminan esas carreras y no tienen ni remota idea de lo que harán con sus vidas, en América Latina nos hicieron daño durante muchas generaciones haciéndonos creer que el hecho de tener una carrera era sinónimo de éxito lo que le generó efectos emocionales graves a muchos profesionales que andan frustrados sin saber qué hacer con el famoso título que garantizaría la prosperidad.
El ritmo de la educación, en general, el de la vida y de la información van a una velocidad tan vertiginosa, que es necesario que los estudiantes que aspiren ir a la universidad tengan bien definido que disfrutan hacer, cuál es su propósito de vida, que es lo que más les motiva y que su carrera esté íntimamente relacionada con eso que les apasiona, porque se necesita más que gente haga lo que ama, en caso contrario también es responsabilidad de las universidades, de las familias y de los mismos estudiantes claudicar en intentos que se saben no generarán frutos ni para ellos ni para su entorno, y eso se logra con un buen plan de pruebas vocacionales que definan a ciencia cierta a que debe dedicarse cada persona en relación a su vida y a sus estudios. El profesor de los nuevos tiempos debe saber además de su tema a dictar como académico, motivar, escuchar, empujar, incentivar, empoderar, sorprender, conmover y comprender a sus estudiantes si quieren ser exitosos en la mente de ellos, el neuromarketing es una técnica que les permitirá acceder a herramientas que les den la opción de conectar con las emociones de sus estudiantes y de esa forma sacar lo mejor de éstos no para que tengan excelentes calificaciones sino para que sean felices haciendo lo que aman, porque se debe dejar de tener una educación hecha para “aprobar” y llevarla una en la que los estudiantes vayan a clase “a probar” porque de eso se trata, de sacar lo mejor de los estudiantes para que emprendan en sus vidas, demostrando que ésta más que una buena calificación se trata de aprender día a día, la vida es cambiante, hacerles saber que equivocarse no está mal, que no siempre cometer errores está mal, que la perfección es una visión que funcionó en un momento, pero que hoy el gen emprendedor de las nuevas generaciones permite cometer errores y equivocaciones, cuando éstas ocurren mientras estamos haciendo lo que nos apasiona la vida comienza a tener sentido de aprendizaje; dejemos de decirles a los estudiantes que si quieren triunfar deben tener una carrera universitaria porque sabemos que hay personas que han triunfado sin ésta y viceversa, hay que decirles que se dediquen a hacer lo que les apasiona y que deben estudiar algo que esté relacionado con su propósito de vida, de esa forma evitaremos tener estudiantes generando calor y problemas en nuestras aulas, aburridos y frustrados al sentir que desperdician  su vida en un horario tedioso con un profesor peor que el horario.
 
Hagamos de nuestras escuelas y universidades sitios amenos, sin horarios ni relojes, donde las sillas en los salones sean distintas, de diferentes alturas y tamaños, donde escuchemos música, donde aprender sea una fiesta y ese gen emprendedor sea estimulado a niveles orgásmicos, porque no es un secreto que nuestras universidades en su gran mayoría están codificadas para formar profesionales autómatas dispuestos a ganar lo que les paguen y a trabajar en lo que les toque, necesitamos gente que estudie para ser feliz y no para pertenecer al sistema, necesitamos eliminar ese cliché de la perfección académica a través de una calificación en estudiantes que cuando se convierten en profesionales no pueden resolver problemas. Las crisis ocurren cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer, por eso se debe prescindir de ideas que funcionaron en un momento pero que hoy en día están obsoletas y son obstáculos para nuestros estudiantes.
Luchemos por una educación motivadora, en la que los sueños y proyectos se hagan realidad sin traumas, sin presiones, sin prejuicios, es decir, siendo felices y donde la competencia no sea por una calificación o un título universitario sino por el fortalecimiento del ser, de modo que seamos más humanos, amables, emprendedores, servidores, solidarios y sobre todo más felices.

Si te parece retórico, te invito a consultarle a cualquier estudiante de tercer o cuarto nivel-: ¿Para qué estudias? Y ¿Para qué necesitas ese título?

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Ingeniero Químico, coach organizacional, profesor universitario, emprendedor, conferencista, deportista.

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